Presentación
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Hace más de 300 años, registrados documentalmente, los abliteros comprendieron el concepto de caridad cristiana y decidieron evitar que, al morir, nadie en la localidad quedase sin recibir cristiana sepultura, al margen de cual fuese su situación socio-familiar.

Con este objetivo se creó la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús.

Hoy como entonces, cada año 12 hermanos de la cofradía aceptan con orgullo la responsabilidad de acompañar a los fallecidos hasta su última morada y, si es preciso, garantizar su reposo definitivo en Tierra Sagrada.

Recuerdo el día que, tras un fraternal abrazo, un Hermano Cofrade me ofreció su Banda Morada. El había cumplido su año de Servicio y comenzaba el mío. Durante el siguiente año, yo, junto a otros Hermanos Cofrades, serviría al Niño. Ese día comprendí el verdadero significado de una "frase hecha" propia de nuestra localidad: Este año me toca Servir al Niño.

Hasta entonces, para mí, solo era un acto protocolario en el que 12 abliteros acompañaban a los fallecidos hasta el Cementerio. Con la Banda me entregó el Compromiso. Y, en el momento que la aceptaba, comprendí entre sorprendido y orgulloso, el porqué de la celebración festiva y alegre, con la que los Hermanos Cofrades entrentes y salientes abren y cierran su año de Servicio.

Dos refencias de la Literatura Universal mostraron, en aquel preciso instante, todo el sentido del Acto Litúrgico que estábamos celebrando. "Así con tal entender, / todos los sentidos humanos / conservados, / cercados de su mujer / y de sus hijos e hermanos / e criados, / dio el alma a quien se la dio / (el cual la tenga en el cielo / en su gloria), / que aunque la vida perdió, / dejónos harto consuelo / su memoria", últimos versos de las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique pugnaban por salir junto las palabras de súplica de Hector, malherido a los pies de Aquiles (Ilíada, Homero): "Te suplico por tu alma, por tus rodillas, por tus padres que no dejes que los perros me destrocen junto a las naves áqueas. Acepta el oro y el bronce que te darán mi padre y mi madre venerable. Envía mi cuerpo a mis moradas para que los troyano y troyanas me rindan honores al colocarme en la pira".

A nadie se le debe negar un último acto de caridad (virtud que ahora se tiende a sustituir por solidaridad) que garantice que nuestros restos reciban el respeto y la consideración que dimanan de nuestra condición de seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios.

Ese día comenzé a darle vueltas a una idea. Era importante, así lo creí entonces y lo creo ahora, hacer pública manifestación de orgullo (espero que no se considere soberbia) por la existencia del Dulce Nombre, abreviatura por la que se conoce a la Cofradía. Con ese espíritu ha surgido esta página Web, a la par de permitirme ofrecer un homenaje a todos los hermanos que "han servido el Niño" antes que yo y a todos aquellos que lo harán despues.

 


Historia
· El Libro · Cambio de Bandas · Aurora · Símbolos · Anécdotas


COFRADÍA DEL DULCE NOMBRE
Ablitas (Navarra)