Menu Principal      EL DÍA DEL ANCIANO        Menu Principal

 
Con esta denominación iniciamos el año 1975 una actividad festiva que se ha mantenido, con distintas interrupciones, y bajo diversas denominaciones, hasta nuestros días.

Cuando, a lo largo del verano del 75, junto con otras Peñas de la localidad, nos planteamos participar en la elaboración del Programa de Fiestas de ese año, observamos una realidad que, año tras año, se repetía ininterrumpidamente: Las Fiestas se organizaban en función de los gustos, deseos e intereses de los adultos, más o menos jóvenes, léase vacas, charangas y verbena.  Colectivos como los ancianos y los niños se convertían en meros espectadores del jolgorio festivo.

Con el deseo de incorporar a estos colectivos a la fiesta planteamos, y se aceptó inicialmente, la posibilidad de dedicar alguno de los llamados días de descanso (de vacas, claro) para la realización de actividades destinadas específicamente a los colectivos olvidados mencionados más arriba. Se incluyeron así, por primera vez, en el programa de las Fiestas los llamados Día del Niño y Día del Anciano.

 

Este último, se contempló como un homenaje a nuestros mayores, homenaje en el que los jóvenes de la villa les ofrecíamos un simple café con pasteles, un pañuelo rojo de fiestas, un pequeño espectáculo musical en el que ellos pudiesen sentirse protagonistas, y nuestra compañía en 

Fotografía tomada en la Primera Edición del Día del Anciano

reconocimiento a su trabajo y esfuerzo a lo largo de toda una vida.

La alta participación y la satisfacción que pudimos apreciar entre nuestros mayores en esa primera edición, nos pareció, por aquel entonces y aún ahora, el mejor pago a nuestros desvelos.

Desgraciadamente, al año siguiente tuvimos que observar uno de los espectáculos más bochornosos que se pueda imaginar. Estando los abuelos sentados en la plaza a punto de comenzar ese pequeño homenaje, una charanga absolutamente desconsiderada, por utilizar un adjetivo suave, jaleada por un sector intolerante de la juventud ablitera, irrumpió en mitad de la plaza obligando a los abuelos medio escandalizados y medio indignados, a abandonarla.

Este episodio evitó la repetición del homenaje durante algún año, aunque en la actualidad se vive como una de las tradiciones mas entrañable  de nuestras Fiestas.

¡¡ Permitidnos que nos sintamos orgullosos de haberla iniciado !!